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Comentario Médico Politico
Federico Ortiz Quesada
Lunes
17, septiembre 2006
El
sábado 16 de septiembre transitamos, de la locura individual a la locura
colectiva. No es inusual que quienes acumulan poder enloquezcan, tal el caso de
Luis II de Baviera; de Santa Ana, en México; de Hugo Chávez, en Venezuela; de
Bush, en los Estados Unidos y de muchos más. La locura es consustancial al
poder político. Lo que sí es sorprendente es que una persona que ya estaba
perturbada mentalmente, llegue a ocupar posiciones encumbradas como es el caso
del Sr. López.
El
delirio de grandeza que padecen, él y sus seguidores es cada vez más evidente
y está provocando una histeria de masas que puede traer graves consecuencias
para México. ¿Hacia donde nos dirigiremos? Histeria de masas debida a la
similitud de sentimientos de quienes comparten un grupo social resentido,
desposeído, miserable, ignorante. Hechos que ya hemos visto a lo largo de la
historia en el ascenso de Hitler al poder y que han sido denunciados por
numerosos pensadores entre los que se encuentra Herman Broch, Ortega y Gasset,
Erich Fromm.
Alucinación
que une y confunde al Sr. López con sus seguidores. “Líder y masas
constituyen un problema tan sencillo como pintor y color” decía el nazi
Goebbels. Pero, no desesperemos, estos movimientos suelen ser tan arrebatados
como de corta duración pues al final se encuentran con la realidad que,
seguramente, es a lo que el gobierno está apostando.
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