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Comentario Médico Politico
Federico Ortiz Quesada
Ineptitud
Lunes
28, Noviembre 2006
El
sexenio que termina nos deja una lección: con ignorancia no se llega a ningún
lado como solía decir Karl Marx. El Sr. Vicente Fox llegó sin preparación
política a la presidencia y sale igual. Lo cual explica los desatinos habidos
en su actuación. El discurso es el hombre y su forma de hablar reveló, desde
el principio, su profunda tosquedad y confusión mental. Quien padece ignorancia
sufre de ceguera, despotismo, errores, superstición, miseria e inmoralidad,
sostiene Víctor Hugo.
Así,
el desconcierto presidencial se expresó en la equívoca relación con Martha
Sahagún, mujer que en su soberbia quiso ser presidenta. La mala relación con
el congreso que debido a su impericia política no pudo operar adecuadamente. La
deficiente conducción en el desafuero del Sr. López quien debió ser
encarcelado. La precipitación y torpeza en el proyecto para el aeropuerto de
Atenco que no tenía por que ocurrir. Los innecesarios pleitos con Fidel Castro
y con Chávez. El crecimiento exponencial del narcotráfico y crimen organizado.
La defectuosa relación con Bush y los Estados Unidos. El sometimiento a la
iglesia católica mostrado simbólicamente en le beso al anillo papal y sus
visitas a misa. La falta de empleo con el consiguiente incremento en la pobreza.
El pésimo y enredado manejo del conflicto oaxaqueño que está ardiendo. La
tonta derechización del país y muchos otros errores políticos que sería
largo enumerar.
Además
de lo anterior, durante su sexenio mostró rasgos de carácter que no lo
ayudan: una debilidad que lo incapacitó frente a la toma de decisiones
importantes; inseguridad de su personalidad que lo llevó a buscar una
popularidad para lo cual derrochó sumas considerables de dinero pero sin
alcanzar los resultados que él ambicionaba. Fragilidad emocional que expresó
ayer desmayándose, como señorita decimonónica, ante el reconocimiento de la
terminación de su mandato y por lo tanto pérdida del poder.
Todo
lo anterior, y más, deben obligarnos a exigir al sistema político y a los
políticos un mínimo de preparación intelectual y salud mental. Así como se
demanda a cualquier trabajador responsabilidad para con la tarea que desempeña,
estamos obligados, de aquí en adelante a reclamar buenos resultados en la tarea
política, pues de esos hombres depende la salud de la nación. A ellos se les
ha otorgado un mandato, es decir, un encargo u orden que el pueblo les da. Esta
es una reflexión, particularmente importante, ahora que en México se renueva
el poder presidencial el próximo viernes 1 de diciembre.
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