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Comentario Médico Politico
Federico Ortiz Quesada
Año
Nuevo
Lunes
1, Enero 2007
Los
antiguos mexicanos celebraban el fuego Nuevo cada 52 años. En la actualidad lo
hacemos cada seis. En
Xochicalco, se hizo el ajuste calendárico por astrónomos procedentes de
diferentes lugares de Mesoamérica. Ese es el sitio que da luz al tiempo, el
Fuego Nuevo. Desde el
mítico Aztlán, Lugar donde Abundan las Garzas, Lugar del Amanecer, partieron
los mexicas en acatamiento a las órdenes de Huitzilopochtli, un día del año
1111. Pasaron por muchos sitios habitados hasta llegar, 52 años después, en
1163, a Coatepec, lugar donde encendieron el primer Fuego Nuevo -fiesta de
muerte y renacimiento- de su peregrinación. Para los aztecas, el espíritu
humano sólo florecía cuando era purificado por el fuego del sacrificio. En la
cosmogonía de los antiguos mexicanos, el fuego existió antes que el sol y la
luna; por ello era objeto de veneración y en los templos ardía
permanentemente. Tres deidades eran tenidas en alta estima: Huehuetéotl, Dios
Viejo del Fuego, Xiuhtecuhtli, quien también era "Señor del Año" y
Chantico, la Diosa del Fuego Hogareño.
Más
tarde continuaron su difícil travesía y llegaron a Tula, después de su
devastación y abandono; ahí permanecieron
algún tiempo y se dirigieron hacia Apazco, donde encendieron el segundo
Fuego Nuevo en 1215, ya dentro de la cuenca mexicana. En Tecpayocan, lugar que
se encuentra en la ribera de los lagos mexicanos, actual cerro del Chiquihuite,
prendieron el tercer Fuego Nuevo en 1267. Llegados a Chapultepec,
hicieron arder el cuarto en 1319. Habían pasado 208 años desde su salida del
mítico Aztlán. Todavía encenderían cuatro fuegos más, el último fue en
1507.
Fiesta
de muerte y renacimiento, el fuego nuevo ahora arde cada seis años que es
cuando renovamos las esperanzas en un futuro mejor. Feliz Año, feliz fuego
nuevo.
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